Una historia de Instagram puede desaparecer en 24 horas, pero sus consecuencias pueden durar mucho más. Eso ocurrió en Chile, donde una estudiante de 19 años publicó una amenaza contra el Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile desde una cuenta privada. Un minuto después, Meta reportó el contenido a la Brigada de Cibercrimen de la Policía de Investigaciones (PDI).
El caso ocurrió el domingo 23 de agosto. La joven había limitado la publicación a su lista de “Mejores Amigos”, por lo que solo un grupo reducido de personas podía verla. Sin embargo, la configuración privada no impidió que los sistemas de seguridad de Meta detectaran el contenido y activaran un reporte.
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Según explicó el fiscal Javier Mayer, la publicación apareció a las 14:47 y el aviso de Meta llegó a Cibercrimen a las 14:48. La información entregada por la compañía permitió a los investigadores identificar la cuenta utilizada y asociarla con un correo electrónico. A partir de ese cruce, pudieron establecer quién estaba detrás del perfil.
La PDI ubicó a la estudiante en un domicilio de Estación Central, en Santiago, y concretó su detención. Durante el procedimiento también incautó el teléfono desde el cual se había realizado la publicación, que quedó a disposición de los peritos.
El fiscal señaló que Meta cuenta con mecanismos para reportar publicaciones que pueden constituir delitos o infringir las normas de la plataforma. También mencionó sistemas automatizados capaces de detectar determinados términos asociados con posibles delitos.
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El caso generó interés por un detalle: la estudiante había elegido compartir la historia únicamente con “Mejores Amigos”. Aun así, la configuración de privacidad no evitó que Meta aplicara sus protocolos de seguridad.
Durante la formalización, la defensa sostuvo que la publicación había surgido de un desafío entre compañeros y que se trató de una mala decisión. La jueza, sin embargo, advirtió sobre la gravedad de realizar este tipo de publicaciones, incluso cuando se presentan como una broma o un reto.
La joven, que cursaba primer año de Ingeniería Civil, quedó con firma quincenal, arraigo nacional y prohibición de acercarse o ingresar al Departamento de Ciencias de la Computación durante la investigación. No tenía antecedentes penales previos.
El episodio también se produjo en medio de otras amenazas dirigidas contra universidades de Santiago durante esos días, lo que llevó a varias instituciones a suspender actividades presenciales y reforzar sus medidas de seguridad.
Para quienes usan redes sociales a diario, el caso deja una señal clara: que una publicación esté restringida a un grupo pequeño no significa que quede fuera de los sistemas de seguridad de la plataforma ni de posibles investigaciones judiciales.